sábado, 26 de febrero de 2011

Global Warming

El que el labrador amarillo ya no me ladre al pasar por la casa de su amo, me hace sentir bien. Luego de varios meses trotando durante las tardes, parece que se convenció de que mis intensiones son buenas. Después de todo, corro por salud, claro, luego de una visita al medico y encontrarme altos el colesterol y la presión sanguínea. Ese sentido que tienen los perros, de ver cuando alguien tiene buenas intensiones, falta en nosotros los humanos, la mayoría de las ocasiones.
 
 
Intenciones buenas tienen también, un grupo de amigos de Australia. En un mundo donde nos fijamos con demasía en las diferencias, ellos, buscando en las cosas que tenemos en común, han encontrado una forma para unir gente de diversas culturas. Bethany junto a varios amigos fundaron eatwithme, para unir a todos, los que de alguna forma, disfrutamos del comer y el compartir con amigos. Se están creando eventos en varios lugares del planeta a estos fines. Desde Melbourne, Buenos Aires o San Francisco, actividades tan sencillas como un picnic, donde lo importante es, lo que tenemos en común. Y no tengo duda alguna de que cosas buenas están pasando. Comprarle al agricultor cercano, compartir ingredientes del huerto, visitar un restaurante rural o comprar pescado al pescador artesanal, no puede menos que ayudar, de alguna forma a que vivamos en un mundo mejor.
 

El globo se calienta. Pero un nuevo calentamiento surge. Surge del calor humano, de ese calor de las buenas relaciones personales, de los buenos amigos, de compartir lo que nos preocupa y ocupa, de comprender las diferencias, del respeto, de lo que amamos y de lo que nos apasiona.


Nuevas y fantásticas combinaciones surgirán. De un bife de chorizo acompañado con syrah de Queensland, un malbec de Mendoza con carne en el outback, tomarse varios “schooners” acompañando un mofongo en el Pier 39, un “pavlova” de postre luego de comer lechón asado en las montañas de Cayey. De sentar juntos en una mesa a Banjo Patterson, Juan Antonio Corretjer, Miguel Hernández, Jorge Luis Borges, Edgar Allan Poe y a Mario Benedetti. De escuchar a Soda Stereo, Sebastian Hardie, Eagles o bailar salsa con la Fania.


Posibilidades infinitas. Solo con un grupo de buenos amigos, buena compañía y algo de comida, pues buena es toda la comida que se comparte.


Me pregunto, si el perro fuese un boyero australiano o un dogo argentino, ¿aun me estarían ladrando?

domingo, 13 de febrero de 2011

Lasagna del Compay

Tengo que admitir que, en contadas ocasiones, me meto en la cocina por miedo a que me preparen “algo raro”. Y tratándose de mi compadre, que comía hasta piedras y se “convirtió al vegetarianismo”, se podía esperar que preparase cualquier embeleco con ingredientes extraños – por lo menos para mí -, por eso me ofrecí de voluntario para ayudarlo a cocinar, pero en realidad era, digamos que, algo parecido a una misión de espionaje.

Supongo que, siendo el, de los amigos que entienden hasta nuestras miradas, propuso un plato bastante “user friendly” para ser vegetariano. Así que entre aquella combinación de intriga, curiosidad e inhibición culinaria provocada por algunas copas de vino, procedimos a preparar una sabrosa lasaña.

Me dijo, “prepara tu la carne”, y saco una bolsa con “carne de soja”. La prepare imaginando que era molida de sirloin. Cebollas y zanahorias picadas pequeñas, ajo machacado, orégano, albahaca y tomillo rehogados en aceite de oliva, sal y pimienta, una lata de tomates orgánicos, consomé de vegetales, un toque de azúcar negra y un chorro de vino tinto. Cocinar destapado y reservar un poco del jugo del guiso. Los quesos de soja. Transamos por una pasta integral, pero igualmente se puede sustituir por berenjenas o zucchini en lascas y horneados previamente barnizados con aceite de oliva, sal y pimienta

El montaje no hace falta explicarlo, pero siempre sugiero pintar el molde con un poco del jugo que reservaste para que no se peguen las cosas. Para coronar, una bechamel preparada con leche de almendras y al horno.

Tengo que admitir que comí como un salvaje, y que no extrañe para nada aquel sirloin con el que estaba haciendo cerebrito.

Cerca del día de la amistad, un abrazo a todos de mi parte y en especial a ese compay cuya amistad-hermandad trasciende la sangre.

jueves, 3 de febrero de 2011

El dia catorce del segundo mes

Cuando ella le vendo los ojos, el pensó que se trataba de un juego. Pero ella lo hacia para que él pudiese ver a quien realmente amaba…

Lo que no pudo ser, te ancla al pasado, no te deja vivir el hoy y mucho menos el mañana. Te convierte en egoísta, y en el amor, no hay espacio para egoísmos.

Mes del amor le llaman, buena excusa para “redecorar” el comercio. Días de amor son todos y punto. Que reflejemos amor todos los días, es otra cosa. Pero después de todo, el embeleco para que se venda algo, lo disfrutamos todos. Así que, celebremos pues, conjuguemos eso corto y rojo verbo. Descorchemos alguna botella, que prefiero un vino malo acompañado que un Vega Sicilia Único únicamente la botella y yo. Algo de música romántica, la de vuestra preferencia -que romántico es un término muy amplio y subjetivo-. Comida afrodisíaca -otro termino amplio y subjetivo- de la del libro de Isabel Allende. Interesante lectura, pero en lo mas que concuerdo es que el ajo y la cebolla, no deben estar en la lista de ingredientes. De las recetas del libro, si le sirvo mariscos a mi esposa, seguro terminamos en la cama… pero en la de un hospital.

Flores, fresas y chocolate, alguna cava bien fría, no hace falta mas. Buen día para esconder los cubiertos y quedar descubiertos…  Y los niños, mándalos con la suegra, que seguro es de los pocos días que te lo va a agradecer…